La contabilidad de costes y sus objetivos.
- marketing43933
- 10 dic 2019
- 3 min de lectura

Con los datos en la mano podrás planificar y establecer unos objetivos. En definitiva, la contabilidad de costes es una de las principales herramientas para mejorar la gestión, administración y eficiencia de tu empresa.
La contabilidad analítica o interna, como también se la denomina, te permitirá obtener información financiera y no financiera comprensible, comparable y útil para el proceso de toma de decisiones de la compañía, además de para evaluar la eficiencia empresarial y optimizar tu estrategia comercial.
Antes que nada, hay que tener claro en base a qué calculamos el margen de beneficio. Éste se suele calcular sobre costes o bien sobre venta. Es importante tenerlo en cuenta, puesto que el resultado y la interpretación de los datos serán muy distintos en función de cómo se calculen
El precio de venta normalmente no es un problema, puesto que es un valor que está claro, pero suele haber más conflictos con el coste de producción. La mayoría de las veces se tienen en cuenta los gastos directos, como la mano de obra y la material prima, o el coste de compra. Pero no hay que olvidar los gastos indirectos y ahí es donde entra la contabilidad de costes.
Para que el cálculo del margen de beneficios refleje la realidad y nos sirva en la toma de decisiones estratégicas de la empresa, tiene que ser calculado correctamente con toda la información necesaria.
Un correcto registro y control de los gastos indirectos nos permitirá calcular el margen de beneficios real. Estos costes indirectos incluyen conceptos muy variados como, por ejemplo, los impuestos, la promoción y publicidad, el sueldo del personal administrativo, los gastos de representación, etc. Por esto, la planificación de costes y la elaboración de presupuestos realistas y ajustados también pueden ayudarnos en gran medida.
Diferencias entre la contabilidad de costes y la financiera
A diferencia de la contabilidad financiera, no se trata de un proceso obligatorio para las empresas, pero sí es extremadamente útil para la dirección de la empresa. Tampoco existe una normativa de referencia, así que el sistema de costes debe ser práctico y estar diseñado en función de la realidad de cada empresa. Normalmente, las empresas estructuran estos cálculos mediante hojas de excel o programas informáticos de contabilidad.
Ambas contabilidades se elaboran de forma separada, puesto que sus objetivos y características son diferentes. No obstante, siempre tienen que hacer un intercambio de información. Si la contabilidad de costes necesita los datos de la financiera para poder desarrollarse, esta última utiliza la información interna para, por ejemplo, realizar el inventario del almacén.
¿Cuáles son los objetivos de la contabilidad de costes?
Hablando de objetivos, los de la contabilidad de costes son los siguientes:
Proporcionar información para la planificación y el control interno a corto, medio y largo plazo.
Valorar las materias primas, productos semi acabados, acabados y demás activos derivados de la producción.
Calcular los costes no solamente del servicio o del producto acabado sino también de productos intermedios, de los diferentes centros de producción o departamentos, entre otros.
Analizar los resultados económicos.
Planificar la gestión económica a través de la definición de objetivos, estrategias y tácticas a seguir para lograrlos.
Definir los recursos económicos y los presupuestos con los que cuenta la organización para alcanzar dichos objetivos empresariales.
Controlar la gestión midiendo si se está yendo en la dirección del cumplimiento de los objetivos establecidos o si, por el contrario, la empresa está incurriendo en una desviación presupuestaria.
Hacer una valoración de las existencias que quedan en el almacén a cierre de ejercicio.
Ayudar a los gestores a tomar decisiones clave, desde fijar el precio de los productos hasta abandonar las líneas de producción que no sean rentables.
¿Es obligatoria la contabilidad de costes?
Una de las principales características de la contabilidad interna, analítica o de costes, es que las empresas no están obligadas a utilizar esta herramienta de gestión contable, ya que está destinada al uso exclusivamente interno de las organizaciones. Por lo tanto, tampoco existe un formato reglamentario. Así pues, aunque se trata de una tarea que no es obligatoria, es recomendable realizar el seguimiento de la contabilidad de costes de forma periódica y no dejar pasar mucho tiempo sin llevarla a cabo para poder resolver desviaciones e irregularidades de forma más eficiente. Las tecnologías disponibles hoy en día permiten un control casi en tiempo real, así que el reto está en los procesos y las personas responsables del departamento y de la empresa.




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